Mostrar mensagens com a etiqueta cortázar. Mostrar todas as mensagens
Mostrar mensagens com a etiqueta cortázar. Mostrar todas as mensagens

28.12.16

Instruções para subir uma escada


Um conto de Julio Cortázar.

«Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).

Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.»
.......

1.8.15

Eleições insólitas



No está convencido. No está para nada convencido.

Le han dado a entender que puede elegir entre una banana, un tratado de Gabriel Marcel, tres pares de calcetines nilón, una cafetera garantida, una rubia de costumbres elásticas o la jubilación antes de la edad reglamentaria, pero sin embargo no está convencido.

Su reticencia provoca el insomnio de algunos funcionarios, de un cura y de la policía local.

Como no está convencido, han empezado a pensar si no habría que tomar medidas para expulsarlo del país.

Se lo han dado a entender, sin violencia, amablemente.

Entonces ha dicho: “en ese caso, elijo la banana”.

Desconfían de él, es natural.

Hubiera sido mucho más tranquilizado que eligiese la cafetera o por lo menos, la rubia.

No deja de ser extraño que haya preferido la banana.

Se tiene la intención de estudiar nuevamente el caso.

Julio Cortázar


.

6.6.15

Aceitar / Não aceitar



«Creio que, desde muito pequeno, a minha infelicidade e, ao mesmo tempo, a minha felicidade, foi não aceitar as coisas com facilidade. Não me bastava que explicassem ou afirmassem algo. Para mim, ao contrário, em cada palavra ou objecto começava um itinerário misterioso que às vezes me esclarecia e às vezes chegava a estilhaçar-me.

Em suma, desde pequeno, a minha relação com as palavras, com a escrita, não se diferencia de minha relação com o mundo no geral. Eu pareço ter nascido para não aceitar as coisas tal como me são dadas.»

Julio Cortázar

28.4.14

Eleições insólitas



No está convencido. No está para nada convencido.
Le han dado a entender que puede elegir entre una banana, un tratado de Gabriel Marcel, tres pares de calcetines nilón, una cafetera garantida, una rubia de costumbres elásticas o la jubilación antes de la edad reglamentaria, pero sin embargo no está convencido.
Su reticencia provoca el insomnio de algunos funcionarios, de un cura y de la policía local.
Como no está convencido, han empezado a pensar si no habría que tomar medidas para expulsarlo del país.
Se lo han dado a entender, sin violencia, amablemente.
Entonces ha dicho: “en ese caso, elijo la banana”.
Desconfían de él, es natural.
Hubiera sido mucho más tranquilizado que eligiese la cafetera o por lo menos, la rubia.
No deja de ser extraño que haya preferido la banana.
Se tiene la intención de estudiar nuevamente el caso.

Julio Cortázar


,

28.3.14

Escadas



Julio Cortázar, sempre, mas sobretudo neste ano em que se celebra o centenário do seu nascimento.

Depois das Instruções para subir uma escada, «Mais sobre escadas».



En un lugar de la bibliografía del que no quiero acordarme se explicó alguna vez que hay escaleras para subir y escaleras para bajar; lo que no se dijo entonces es que también puede haber escaleras para ir hacia atrás. Los usuarios de estos útiles artefactos comprenderán sin excesivo esfuerzo que cualquier escalera va hacia atrás si uno la sube de espaldas, pero lo que en esos casos está por verse es el resultado de tan insólito proceso. Hágase la prueba con cualquier escalera exterior; vencido el primer sentimiento de incomodidad e incluso de vértigo, se descubrirá a cada peldaño un nuevo ámbito que si bien forma parte del ámbito del peldaño precedente, al mismo tiempo lo corrige, lo critica y lo ensancha. Piénsese que muy poco antes, la última vez que se había trepado en la forma usual por esa escalera, el mundo de atrás quedaba abolido por la escalera misma, su hipnótica sucesión de peldaños; en cambio bastará subirla de espaldas para que un horizonte limitado al comienzo por la tapia del jardín salte ahora hasta el campito de los Peñaloza, abarque luego el molino de la turca, estalle en los álamos del cementerio, y con un poco de suerte llegue hasta el horizonte de verdad, el de la definición que nos enseñaba la señorita de tercer grado. ¿Y el cielo, y las nubes? Cuéntelas cuando esté en lo más alto, bébase el cielo que le cae en plena cara desde su inmenso embudo. A lo mejor después, cuando gire en redondo y entre en el piso alto de su casa, en su vida doméstica y diaria, comprenderá que también allí había que mirar muchas cosas en esa forma, que también en una boca, un amor, una novela, había que subir hacia atrás. Pero tenga cuidado, es fácil tropezar y caerse; hay cosas que sólo se dejan ver mientras se sube hacia atrás y otras que no quieren, que tienen miedo de ese ascenso que las obliga a desnudarse tanto; obstinadas en su nivel y en su máscara se vengan cruelmente del que sube de espaldas para ver lo otro, el campito de los Peñaloza o los álamos del cementerio. Cuidado con esa silla; cuidado con esa mujer.

Julio Cortázar, Último round, 1969.
.

12.2.14

Cortázar – há 30 e há 100 anos


@Pedro Vieira

Julio Cortázar morreu há 30 anos, em 12 de Fevereiro de 1984, e hoje é o dia escolhido, um pouco por todo o mundo mas sobretudo na Argentina, para inicio de um conjunto de actividades que assinalarão este ano o centenário do seu nascimento (em 26 de Agosto). Em Lisboa, a Casa da América Latina e a Fundação José Saramago promovem, esta tarde, uma sessão no teatro S. Luiz.

Julio Cortázar nasceu na embaixada argentina em Ixelles, Bruxelas, poucos dias depois de as tropas alemãs terem entrado na cidade. Com quatro anos foi para a país de origem dos pais, de onde viria a sair com 37, em oposição à ditadura. Instalou-se então em Paris e foi lá que viveu até morrer.

Inovador como poucos, mestre no conto curto, iniciou uma nova foram de fazer literatura latino-americana e com ela influenciou muito e muitos . «Blow-up», de Michelangelo Antonioni, baseia-se num dos seus contos: As Babas do Diabo.

Há neste blogue vários textos e vídeos de JC (para ver todos, clicar, no fim deste post, na Etiqueta: CORTÁZAR). Escolho um:

Sobremesa



(…)
Llueve en París, llueve en Camiri,
cómo te va, Régis Debray,
llueve en La Habana, llueve en Praga,
Elizabeth, el día llega
cantando por los cañadones,
llega con Tania y Michèle Firk, iremos juntos a los bailes
de las esquinas liberadas,
juntos de nuevo, juntos todos
los que esta noche están tan lejos
fumando el mismo cigarrillo
del hombre solo en casa sola,
y si tenemos suerte puede
que también venga ése que mira
siempre a lo lejos mientras nace
el alba en la profunda selva.

El Último Round, 1969
.

19.5.13

Encargo



No me des tregua, no me perdones nunca.
Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves.
¡No me dejes dormir, no me des paz!
Entonces ganaré mi reino,
naceré lentamente.
No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante;
tállame como un sílex, desespérame.
Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dalos.
Ven a mí con tu cólera seca de fósforo y escamas.
Grita. Vomítame arena en la boca, rópeme las fauces.
No me importa ignorarte en pleno día, saber que juegas cara al sol y al hombre.
Compártelo.

Yo te pido la cruel ceremonia del tajo,
Lo que nadie te pide: las espinas
Hasta el hueso. Arráncame esta cara infame, oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre.

.

12.8.12

Instruções para Cantar



Comece por quebrar todos os espelhos de sua casa, depois deixe cair os braços e olhe vagamente a parede, esqueça-se. Cante uma nota só, escute por dentro. Se ouvir algo como uma paisagem afundada no medo, com fogueiras entre as pedras, com silhuetas seminuas de cócoras, acho que estará bem encaminhado, assim com se ouvir um rio por onde descem barcos pintados de amarelo e preto, se ouvir um sabor a pão, um mexer de dedos, uma sombra de cavalo.
Depois compre cadernos de solfejo e uma casaca e por favor não cante pelo nariz e deixe Schumann em paz. 

Julio Cortázar 

.

11.2.12

Instruções para Chorar


«Deixando de lado os motivos, vejamos qual é a maneira correcta de chorar, entendendo por isto um choro que não entre no escândalo, que não insulte o sorriso com a sua semelhança desajeitada e paralela. O choro médio ou comum consiste numa contracção geral do rosto e um som espasmódico acompanhado de lágrimas e muco, este no fim, pois o choro acaba no momento em que a gente se assoa energicamente.

Para chorar, dirija a imaginação para si mesmo, e se isto lhe for impossível por ter adquirido o hábito de acreditar no mundo exterior, pense num pato coberto de formigas e nesses golfos do estreito de Magalhães nos quais não entra ninguém, nunca.

Quando o choro chegar, cubra o rosto com delicadeza, usando ambas as mãos com a palma para dentro. As crianças choram esfregando a manga do casaco na cara, e de preferência num canto do quarto. Duração média do choro, três minutos.»

Julio Cortázar
.

25.1.12

Aceitar / Não aceitar


«Creio que, desde muito pequeno, a minha infelicidade e, ao mesmo tempo, a minha felicidade, foi não aceitar as coisas com facilidade. Não me bastava que explicassem ou afirmassem algo. Para mim, ao contrário, em cada palavra ou objecto começava um itinerário misterioso que às vezes me esclarecia e às vezes chegava a estilhaçar-me.

Em suma, desde pequeno, a minha relação com as palavras, com a escrita, não se diferencia de minha relação com o mundo no geral. Eu pareço ter nascido para não aceitar as coisas tal como me são dadas.»

Julio Cortázar
.

3.12.11

Sobremesa




(…)
Llueve en París, llueve en Camiri,
cómo te va, Régis Debray,
llueve en La Habana, llueve en Praga,
Elizabeth, el día llega
cantando por los cañadones,
llega con Tania y Michèle Firk,
iremos juntos a los bailes
de las esquinas liberadas,
juntos de nuevo, juntos todos
los que esta noche están tan lejos
fumando el mismo cigarrillo
del hombre solo en casa sola,
y si tenemos suerte puede
que también venga ése que mira
siempre a lo lejos mientras nace
el alba en la profunda selva.

Julio Cortázar, El Último Round, 1969
.

12.2.11

O cão cego


Para quem gosta de Ricardo Piglia: no Babelia de hoje, um dos trechos de Notas de um diário.

Lunes
No tiene objeto seguir, dijo mi madre. Ninguna resignación. No tiene objeto. Como si ella pudiera decidir el momento. La casa de los abuelos tenía su nombre y su nombre fue lo primero que aprendí a leer. "Ida, ¿ves?", decía ella y me señalaba las letras en el portal. Llevaba un vestido azul. Su imagen en el recuerdo es más nítida que la luz de esta lámpara. Siempre estaba alegre. Al final leves delirios, divagaba. Preguntó ¿Qué dice usted? y sonrió, antes de morir. Y yo no estaba ahí. Oh, madre...

Miércoles
Tengo que llamar a mi madre, pienso de pronto. Pensamientos sueltos, pesadillas. (Sueño que soy un perro ciego. Pequeños movimientos aterrados, el hocico en el aire).

Domingo
El Gato Barbieri tocó anoche en Blue Note. Mucha gente, todo muy íntimo. No lo escuchaba desde el 77 cuando lo vi en un concierto en San Diego en el que presentó Ruby Ruby. Quiero hacer con algunos amigos un documental sobre el jazz en Buenos Aires. El Gato en los orígenes del free jazz; a mediados de los 60 grabó Symphony for Improvisers, pura improvisación casi sin standard. Steve Lacy se quedó varado y sin plata en Buenos Aires en 1965 o 66 y tocó en Jamaica, donde también tocaban Salgán y De Lio. Me acuerdo que fuimos a escucharlo con Néstor Sánchez que en aquel tiempo quería llevar la improvisación a la prosa: Siberia Blues. Curiosamente, en literatura el jazz siempre estuvo ligado al estilo oral (Kerouac, Borís Vian, Cortázar, etcétera).

(Continuação aqui.)
...

19.12.10

Instruções para subir uma escada


Um conto de Julio Cortázar.

«Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.

Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).

Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.»
...
....

10.1.10

Do reino dos cornópios




Ainda nem cheguei ao fim do livro, mas não resisto a referi-lo de novo, porque A volta ao dia em 80 mundos, de Julio Cortázar (*) é de leitura imprescindível.

Irei pondo aqui alguns excertos.

«Que sorte excepcional ser sul-americano, e ainda por cima argentino, e não sentir-me obrigado a escrever a sério, a sentar-me diante da máquina com os sapatos engraxados e uma noção sepulcral de gravidade do instante. (…) Nada mais cómico do que a seriedade entendida como valor prévio a toda a literatura importante (outra noção infinitamente cómica quando postulada), essa seriedade do indivíduo que escreve como quem vai a um velório por obrigação ou dá uma massagem a um padre.»

(*) Cavalo de Ferro, 2009, 336 p. Leia-se a recensão de Ana Cristina Leonardo na sua Pastelaria.

5.1.10

Para fazer dançar uma rapariga em camisa



















«Junte manjerona silvestre, orégãos puros, tomilho silvestre, verbena, folhas de murta com três folhas de nogueira e três caules pequenos de funcho, sendo que todos os ingredientes serão colhidos na noite de S. João no mês de Junho e antes de o sol Nascer. Devem secar-se à sombra, moer-se e peneirar-se num fino tamis de seda, e quando se quiser levar a cabo esta bonita brincadeira soprar-se-á o pó para o ar, no local onde a rapariga estiver para que ela o respire, ou então far-se-á com que ela o tome como se fosse pó de tabaco; o efeito manifestar-se-á de imediato. Um autor famoso diz também que o efeito será ainda mais infalível se esta experiência travessa for levada a cabo num lugar onde andam lâmpadas alimentadas com gordura de lebre e de jovem macho caprino.»

Julio Cortázar, A volta ao dia em 80 mundos.